Respirar por la boca: causas y consecuencias en edad infantil

La importancia de la respiración a menudo pasa desapercibida hasta que nos enfrentamos a una congestión nasal, ya sea por un resfriado u otra enfermedad similar. La incapacidad de respirar por la nariz puede resultar molesta, afectando la calidad del sueño y generando consecuencias como la sequedad constante en la boca y una mayor irritabilidad. Aunque comúnmente se asocia la obstrucción nasal con enfermedades temporales, la respiración bucal puede convertirse en un hábito arraigado en la vida de una persona.

En este artículo, nos enfocaremos en la respiración bucal en niños en crecimiento, identificando sus causas, consecuencias y posibles tratamientos para garantizar un desarrollo saludable.

¿Cómo detectar si tu hijo/a es respirador bucal?

Identificar si un niño es respirador bucal puede ser crucial para abordar el problema a tiempo. Algunos signos incluyen dormir con la boca abierta, roncar durante la noche, ojeras y pómulos planos, frecuentes infecciones como otitis, catarros y amigdalitis, mantener la boca abierta durante el día, deglución atípica, y levantar la barbilla y adelantar el cuello para facilitar la respiración.

Causas de la respiración por la boca

La respiración por la boca generalmente se relaciona con la imposibilidad de respirar adecuadamente por la nariz debido a diversas obstrucciones, como la rinitis alérgica, sinusitis, desviación del tabique nasal, infecciones respiratorias, vegetaciones o amígdalas agrandadas, y la hipotonía muscular.

Problemas y consecuencias de respirar por la boca

Deformación del rostro: La respiración constante por la boca, especialmente en edades tempranas, puede alterar el desarrollo facial, resultando en un rostro alargado, cara plana sin proyección de los pómulos, presencia de ojeras, barbilla retraída o hundida, nariz caída o con forma de gancho, fosas nasales estrechas, paladar estrecho, dientes torcidos y una sonrisa gingival.

Problemas dentales y esqueléticos: La respiración bucal continua reduce el flujo de saliva, aumentando el riesgo de caries, mal aliento y acumulación de bacterias. Además, se asocia con mordida abierta, paladar estrecho y mandíbula retraída.

Ronquidos y tos durante la noche: La dificultad para respirar por la nariz puede provocar ronquidos constantes en la infancia, afectando la calidad del sueño necesario para un desarrollo saludable.

Apneas de sueño: Las pausas respiratorias durante el sueño pueden tener consecuencias graves, como el deterioro de la corteza prefrontal, aumento de los niveles de cortisol y adrenalina, derivando en síntomas de hiperactividad, ansiedad, comportamiento agresivo, TDAH y discapacidades de aprendizaje.

Irritabilidad y cansancio: La falta de oxígeno durante la noche puede llevar a un ciclo de irritabilidad, cansancio, estrés y somnolencia, afectando el bienestar general del niño.

Problemas de audición y otitis frecuentes: La respiración oral está estrechamente relacionada con problemas de audición y otitis en niños.

¿Qué hacer si tu hijo respira por la boca?

Una vez identificado el problema, es crucial abordarlo desde diferentes especialidades. La otorrinolaringología evaluará las vías respiratorias, la ortodoncia se ocupará de la posición de los dientes y maxilares, y la logopedia se enfocará en corregir problemas asociados con la respiración, masticación y deglución.

La respiración bucal en niños puede tener consecuencias significativas en su desarrollo físico y emocional. La detección temprana y un enfoque multidisciplinario son clave para abordar este problema y garantizar que los niños crezcan de manera saludable y sin complicaciones a largo plazo.

La Dra. Juana Mari Carmona es especialista en ortodoncia infantil y puede ayudarte en cualquier tema relacionado con el desarrollo de tu hijo.

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